El año pasado tuve la oportunidad de pasar unos días en Nashville y encontré una escena sumamente curiosa. Resulta que existe una esquina en el centro de la ciudad donde la misma calle cambia de nombre; hacia la izquierda se llama “Gay Street” y hacia la derecha, “Church Street”. No conozco el trasfondo de esa disposición, pero sí entiendo el mensaje que nos transmite: iglesia y homosexualidad no son compatibles.
Una mirada a la situación actual de los ministerios juveniles y a la manera en que los líderes deben/pueden ministrar frente al tema de la homosexualidad